Nominee - Rock Forest Of Huayllay
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PERU
The Huayllay National Sanctuary is a park in Peru located in the Meseta of Bombon, Huayhuash Cordillera in the Pasco region. The sanctuary is noted for the large scenic rock formations of the Rock Forest of Huayllay, and its native plants and animals.
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Conociendo Pictografías de camélidos en el Santuario Nacional

Mitos Ganaderos y Los Camelidos en el Arte Rupestre

Los camélidos en el arte rupestre altoandino

Los camélidos han sido representados de múltiples formas por diferentes culturas dentro y fuera de la zona altoandina de Pasco. Seguramente estas variadas representaciones de camélidos radica en una concepción valorativa, ya que este animal fue de importancia económica para las poblaciones dependientes de la caza y aun más para los pastores, llegando así a formar parte principal de los ritos propiciatorios en todas las sociedades andinas, por lo que su representación en la iconografía es recurrente, y mas aún en las zonas de Junín y Pasco donde las pictografías de camélidos alcanzan proporciones y semejanzas excepcionales. Su distribución en el paisaje ha sido mencionada en sitios como Rumichaca (Morales 1993: 289), Kellka-Wasi (Matos y Rick 1978-80: 30, Ravines 1986: 36), Chuquisaca (Matos y Rick 1978-80: 49, Rick 1983: 184-185, figura 54), Pampacancha (Rick 1983: 183), Japurin (Ravines 1986: 48), Huaylashuanca (Ravines 1986:35) y Cuchimachay (Rick 2000: 17, figura 3), donde se hallan pinturas rupestres de grandes camélidos pintados en rojo, de estilos naturalista, en posición de perfil y en actitud de correr, la gran mayoría ubicados encima de los 4,100 msnm y algunos de ellos ubicados en orillas de lagunas (Ravines 1986: 48).

Las representaciones de camélidos en Junín han sido generalmente explicadas desde la concepción mágico-religiosa del cazador en su preocupación por el éxito de la cacería y la obtención de animales (7) (Matos y Rick 1978-80; Rick 1983, 2000; Ravines 1986), sin embargo hay que considerar que el interés por la obtención y conservación de los animales es compartido por los pastores y ganaderos y son precisamente los criadores de camélidos quienes realizan complejos rituales propiciatorios y se encomiendan a la protección o patronato de las divinidades para asegurar el bienestar y reproducción del rebaño que tienen a su cargo (Flores 1978), pero independientemente del contexto económico en el que las representaciones fueron pintadas, estas simbolizarían la relación que hay entre el hombre altoandino y el mundo sobrenatural, a la vez que refleja la búsqueda de la conservación y bienestar de los rebaños así como su incremento.

La representación de rebaños de camélidos de grandes proporciones, abundantes, en estado de robustez o preñez y de distintas edades conduce a la idea de fertilidad, reproducción y circulación de fuerzas, así como tal vez a la noción de identidad grupal, ya que estos grandes camélidos predominantemente rojos sólo son conocidos dentro del arte rupestre de la sierra central peruana, algunos próximos a fuentes de agua y generalmente sobre los 4,100 msnm, no tienen correlato con representaciones iconográficas cerámicas ni en otro soporte, lo que indica que no fue un icono generalizado, y que este tipo de símbolos era dirigido, aceptado y comprendido por personajes muy especializados a quienes les preocupa el beneficio y prosperidad del ganado, especialmente considerando el panorama altoandino, donde el pastoreo, tal vez, es la única actividad capaz de sostener poblaciones humanas permanentes, teniendo en cuenta los restringidos recursos vegetales y animales de las grandes alturas.

Mitos ganaderos, entorno geográfico y representaciones rupestres

Desde un punto de vista simbólico la abundancia de representaciones de camélidos ubicadas fuera de los espacios de uso cotidiano y en actitud de correr, evocarían las fuerzas salvajes del espacio no doméstico, reproducen un mundo no socializado e indómito, las fuerzas vivas de la naturaleza ligadas con los espacios salvajes y no cultivados. Las fuentes etnohistóricas y etnográficas señalan que los espacios salvajes son fuentes de fertilidad y de concentración del principio vital que anima a los organismos vivos, son espacios que al estar no socializados concentran las fuerzas sagradas de la naturaleza (Taylor 1987[¿1608?], Duviols 1974-76, Flores 1977, Gow 1974, Nuñez 1969-70, Bouysee-Casagne y otros 1987, Zuidema 1989). Estas fuerzas de la naturaleza son conocidas entre los pastores de camélidos como enqa o enqaychu, el principio generador y vital, el origen de la felicidad, el bienestar y abundancia para el ganado (Flores 1977: 218, Gow 1974:67, Núñez 1969-70: 160). El enqaychu (8) tiene origen divino y está representado por formaciones de rocas que muestran apariencia similar a animales, se les conoce como illa cuando están personificados por figuras de piedra o arcilla cocida con formas de animales (Núñez 1969-70: 160).

Las pictografías de Huayllay parecen estar inspiradas en un mundo simbólico, que anima a los camélidos, y que busca su reproducción y aumento. Son varios los mitos de origen de pastores que permiten explicar la presencia y abundancia de representaciones de camélidos en sitios altoandinos superiores a los 4000 msnm, en áreas agrestes, alejadas de los asentamientos, fuera de los valles de cultivo y ubicadas en zonas húmedas, siempre relacionando el origen de los camélidos con el agua y la niebla. El relato más antiguo del vinculo camélido-agua-niebla es el mito de la Yacana, descrito por el Padre Ávila en el Manuscrito Quechua de Huarochiri del siglo XVII (Taylor 1987). La Yacana es relatada como una mancha negra que camina en medio del cielo, es quien transmite la fuerza vital a las llamas y la abundancia de lana:

..Se dice que la Yacana solía beber agua de cualquier manantial y, si un hombre en su suerte tenía ventura caía sobre él. Mientras que la Yacana con su enorme cantidad de lana, lo aplastaba, otros hombres arrancaban la lana... Si no tenía llamas el hombre afortunado compraba algunas sin tardar y adoraba en el lugar donde sus compañeros habían visto la Yacana... A media noche sin que nadie lo sepa, esta Yacana bebe toda el agua del mar. De no hacerlo inmediatamente el mar nos inundaría a nosotros y al mundo entero.. (Taylor 1987 [1608?]: 425-432).

Etnográficamente, los mitos recogidos por Flores Ochoa (1977) en diversas localidades ganaderas de camélidos altoandinos, señalan similitudes de los mitos, en la recurrencia de la asociación camélido — agua, y la importancia de los sitios alejados y de grandes alturas, así como deja al descubierto la supervivencia y vigencia (además de modificaciones) de los mitos a través del tiempo. Así relatan sus informantes:

Las alpacas y llamas se encuentran dentro del ukhu pacha, en el interior de los cerros mas elevados y cuando mueren regresan a estos lugares … La manera de aumentar el rebaño es invocándolas para que salgan a la tierra por sus paqarinas que son los manantiales, lagunas y otros sitios húmedos cerca de los cerros mas elevados, lugares propicios que poseen piedras de colores y formas especiales que poseen poder fecundador (Flores 1977: 153).

No se sabe bien el origen de la alpaca, pero dicen que en el may timpu (en los orígenes de la humanidad), salieron de los manantiales y de los sitios donde hay agua, cerca de los nevados y que en el futuro, cuando lleguen las señales y el tiempo, también se volverán a ir por los mismos manantiales... También por ahí vinieron los enqa, uno se los encuentra cuando camina por las partes altas de los cerros, en los sitios donde hay manantiales, por las peñoleria y los sitios fangosos. (Flores Ochoa 1977: 219-222).

A la vez señala que:

Estos enqas se encuentran entre las brumas y la neblina, en los sitios más despoblados donde nadie vive, en las alturas más grandes, donde sólo hay neblina y cerca de la nieve. Esta tiene la forma de una alpaca y desaparece en la neblina o entra en los manantiales. En su lugar queda una piedra, el que la encuentra le cambia la suerte y sus animales se multiplican (Flores Ochoa 1977: 220).

Creencias similares han sido registradas por Núñez del Prado en la comunidad actual de Qotobamba, donde los pobladores señalan la existencia de un enqaychu en la parte alta de la comunidad que cobra vida en las noches durante las fases lunares de wañu y pura y fecundan a las hembras del rebaño, además durante las fases lunares baja a beber agua hasta el Hatum-Mayo (Nuñez 1969-70: 160).

Asimismo en la comunidad de Curahuasi, Abancay, se dice que las illas cobran vida en las tardes que desciende la niebla y recorren los rebaños fecundándolos (Núñez 1969-70: 160)

Como se observa hay un fuerte vinculo entre camélidos-agua-niebla, y asociar las zonas altas de los cerros como lugares de origen de estos animales, lugares alejados, despoblados, con neblina y nieve, con manantiales y zonas húmedas como paqarinas. Es posible que similares mitos de origen propiciaron la plasmación y la abundancia de las representaciones de grandes camélidos en el Santuario Nacional de Huayllay y en otras zonas altas de la puna, alejados de las habitaciones y de los valles y zonas de producción, es por eso su recurrencia de encontrarlas en alturas mayores de 4,100 msnm.

A su vez es importante citar la información recuperada por Duviols de los archivos de la Compañía de Jesús en Roma, donde se mencionan los ritos y creencias de la Provincia de Chinchaycocha (Junín), escrita por Fabián de Ayala en 1613, donde el informante, al describir la fiesta de la llamas "la llamaya", señala que entre cantos invocaban a tres lagunas: Urcucocha, Chocllococha y Chinchaycocha quienes eran las creadoras de las llamas (Duviols 1974-1976: 283). Cabe señalar que la laguna Chinchaycocha se ubica al sur del Santuario Nacional de Huayllay, a sólo 19 km, y comparte con este lugar las mismas condiciones históricas, culturales y geográficas, que pudieron haber influido también en la realización de las múltiples pictografías en Huayllay.

Este mismo texto informa sobre las illas, señala que quien las tuviese

aquellas tendria mucha hazienda y ganado de la tierra ques la riqueza que los yndios mas estiman...Esta tenian en sus casas y la adorauan y sacrificauan de la manera que queda dicho cuyes y corderos y tenian muchos trapillos con poluos amarillos y colorados de llimpi del azogue y de otras cosas con las quales embarnizauan las illas y se los fregauan y les soplauan aquellos colores que era el modo de sacrificalles (Duviols 1974-1976: 283-284).

 

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Ing. G. Gilmar Borja Valdez
gilmarborja@huayllay.com
Ing. Alejandro Espinoza E.
aespinoza@huayllay.com
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